Cerrando Ciclos 👩🏼‍🔬🎀: la formuladora, la profe de yoga y yo

Cerrando Ciclos 👩🏼‍🔬🎀: la formuladora, la profe de yoga y yo

"Antes creía que tenía que producir para valer... hoy ya no pienso eso".

¡Hola! Soy Ale 👩🏼🔬🪷.

Cuando me planteé este proyecto, mi mentalidad era esa: "Lo que debería hacer es producir". Sin embargo, creo que aun entonces mi "yo" más auténtico buscó alinearlo, de cierta manera, con el servicio y la felicidad.

Mi amor por el mundo del cuidado de la piel nació porque un medicamento me causó fotosensibilidad; me salieron manchas, me asusté y, cuando el dermatólogo me explicó lo que había pasado, una chispa curiosa se activó en mí. Yo quería saber cómo era eso posible: ¿Qué es la fotosensibilidad? ¿Qué más puede ocasionarla? ¿Cómo está compuesta mi piel? ¿Cómo es que una mancha "se borra"?

Empecé devorando estudios sobre ingredientes y sobre la piel, y pensé: "esto debería ser de conocimiento público" (ya lo era, jaja). Decidí desmenuzarlo para que todos pudiéramos entender cómo funciona nuestra piel. Empecé escribiendo recomendaciones en Instagram; la gente me pedía tips y yo escribía posts enormes. Luego pasé a los videos en YouTube... me apasionaba.

Un día, un comentario de hate tocó mi herida de insuficiencia: "¿Tú qué sabes? ¿Qué autoridad tienes?". A pesar de que yo NUNCA di recomendaciones médicas, sino que explicaba conceptos, ingredientes, procesos de la piel…  ese comentario tocó algo en mí, me paralizó.

Cuando salí de ese congelamiento, me dije: "Ok, vamos a conseguir un respaldo". Tomé el curso de Beauty Industry Essentials del FIT (State University of New York). Quedé maravillada, pero esa vocecita del "debería" me susurró: "Y ahora, ¿qué vas a hacer? Empieza a producir, si no, de nada te sirve". Me compré la identidad de Girl Boss que, en mi mente, se veía así: "Voy a ser millonaria, tengo que producir para valer... ya después me pregunto si soy feliz". Me dijeron: sé influencer, sé empresaria, crea tu marca para hacer dinero. Y yo escuchaba todas las voces… excepto la mía. 

Y adivina qué... no inicié, porque ese propósito no respondía al porqué. Pensaba: "Yo no quiero una marca y ya; no quiero vender solo por los ingresos, quiero que signifique algo". Decidí usar la ciencia para servir y guiar. Llevé un posgrado en Formulación de Maquillaje y Skincare - Estabilidad de Productos Cosméticos. Fue una explosión cerebral; aprendí muchísimo y dije: "Ahora sí, esto va a ser genial, me voy a divertir  👩🏼🔬💅🏻⭐️". Incluso diseñé productos para el cabello con mi nombre; me encantó poner mi sello.

¿Alguna vez te ha revolcado una ola? 🌊 Emprender se sintió así para mí. Mientras la ola me revolcaba, pensaba en si iba a sobrevivir y, si lo hacía, rogaba que no se me saliera el bikini frente a toda la gente o que no se me perdieran los aretes que me regaló mi hermano ¡por favooooor 😅..!Sí: se activó en mí la ansiedad, el miedo al fracaso, la vergüenza, miedo a decepcionar... el miedo a no cumplir expectativas. Muchas veces terminé pensando: "¿Para qué me metí al mar?".

Hoy, a mis 30 años, entiendo que "todo pasa" y que las decisiones no son permanentemente buenas o malas(anicca) ; solo lo sabes después de tomarlas, y esto es... Hoy veo cómo un montón de esas "malas decisiones" me orillaron a indagarme, a volverme excavadora de mi propio ser para descubrir quién soy en realidad.

Durante el tiempo de este proyecto conocí el éxito, producir, la responsabilidad, el fracaso, la vergüenza, la estabilidad y la felicidad según el “debería” de la voz que habitaba (incómodamente) en mi cabeza.Spoiler alert: resulta que no hacían match con lo que pensaba yo, mi propia voz... me sentía sumamente triste: ¿ Cómo es posible que el “éxito” no se sintiera como me prometieron?

Me sentía VACÍA... y me resentí un poquito con lo que una vez me había apasionado. Porque ya no tenía tiempo para disfrutarlo, solo me había centrado en producir. Producir por producir me recuerda al Hombre de Negocios de El Principito, que poseía estrellas para ser rico y quería ser rico para comprar más estrellas... triste.

El último año me enfoqué en descubrir: ¿Cómo se ve la vida que realmente quiero vivir? (Ese proceso será para otra entrada del blog).

Y aquí entra el plot twist.  La frustración me llevó a una clase de box, pero mi TDAH me llevó a la hora incorrecta 😭😂. Mi "Ale" que no sabía decir que NO aceptó cuando le dijeron: "La clase de box terminó, pero la de Yoga va a empezar".

Yo no sabía que existían diferentes estilos de yoga. El que conocía me parecía "lento" y yo pensaa demasiado entre asanas (listas, como sería el mundo si fuera rosa, etc.); reflejaba el ruido de mi mente. Vamos a dar un salto aquí para no escribir un ensayo sobre lo que eso significa para mí, y te diré: me enamoré del estilo Vinyasa, de lo dinámico, del flow. Y persona, déjame decirte que yo en mi primera clase FUI LA PEOR. O sea, “no me salía nada” ( Sí, en ese entonces  yo pensaba que YOGA = Performance. Y mi lado competitivo dijo: ah ok, nuevo reto desbloqueado. Y ahora también veo que era una forma de control cuando estaba viviendo una vida que no era para mí.

Luego empecé mi profesorado. Según yo, "nunca" iba a querer ser profesora: solo quería "saber más" y profundizar en mi práctica física. Me metí al mar otra vez… y sí: la ola me revolcó otra vez 🌊 y  me confrontó con procesos de los que ya te contaré. Solo te diré esto: la Ale que inició el profesorado fue una Ale… y la que lo terminó fue una mezcla rara, fragmentada: 1/8 de la Ale que “debería” ser, 1/8 de Ale auténtica —la que fue extremadamente feliz dando su primera clase— y 6/8 de preguntas: ¿quién soy?, ¿qué estoy haciendo con mi vida fuera del mat?
Pero esa fragmentación me mostró algo precioso: pude sentir y observar cómo soy cuando estoy alineada conmigo. Como se ve mi vida cuando escucho mi voz...

Finalmente, hemos llegado al meollo del asunto. Todo esto es para contarles que inicié un proceso de descubrimiento, de integración, de amor, de volver a mí, de escuchar mi voz, de cuestionarme y por eso hoy quiero poner mi energía en crear mi camino como profesora de Yoga y en crear un camino con mi escritura: con mi voz. 

Dejo esto por escrito como un compromiso: Amo escribir. A veces dudo si compartirlo o guardármelo. Pero esta es mi Ale más valiente dejando constancia, para que cuando aparezca la Ale que duda, tenga un recordatorio: esto también soy. Sin certezas, sin garantías de cómo se verá.

Solo sé que si me va a revolcar la ola 🌊 , quiero que sea haciendo algo que de verdad quiero hacer, y no lo que se supone que debería estar haciendo. Para mí, esta  es mi manera de  honrar un nuevo comienzo y cerrar ciclos con amor. La formuladora y la profe de yoga conviven en mí; ambas entienden el autocuidado como un ritual. Por eso nace este Outlet con propósito.

Gracias por ser parte de este nuevo capítulo. Cada compra me ayuda a dar un paso más en el camino de compartir bienestar, a través del yoga y la escritura. Hoy, este outlet alimenta financieramente mi propósito; no porque me falte amor por la belleza, sino porque quiero enfocar mi energía en mi propósito.

Cómo funcionará el outlet:
Quiero contarles que este sale lo haré por bloques. He elegido estos productos para que te acompañen en tus momentos de cuidado diario, esos ratitos que te devuelven a ti. La "Ale Formuladora" te explicará desde la ciencia por qué estos beauties son verdaderas joyas.

Bloque 1: Blushes click aquí

Nos vemooooos 🥹, un besito y bendiciones. Prometo, poquito a poquito, volver a poner mi cara en las redes explicando "el cremerío".

Con amor, Ale.